lunes, 22 de agosto de 2011

Memorias de 20 Años

Algunas de las notas recibidas sobre el próximo cumpleaños de La Escuela:
  • JULIA LASPIUR
     Faltaba poco para el milenio. Me había dado cuenta de lo que papeloneaba en La Ideal y de que así no era. Miraba con admiración a mis amigas que ya llevaban un par de años tupidos en las pistas y  a mí me sacaban a bailar por estar con ellas pero se guardaban muy bien de repetir el intento. Hubo sí algunos solidarios con los que bailo hasta el día de hoy.  Pero, tenía que aprender. Descubrí  El Tangauta, revista de cabecera en los siguientes años.  Examiné el listado de clases, no conocía a nadie, y me decidí por La Escuela del Tango. Me gustaba el nombre, la ubicación y los horarios.

     Recuerdo cuando se abrió la puerta del piso de la calle San José, se escuchaban los compases de Di Sarli.  La finura y calidez de Claudia, las salas amplias, iluminadas, con sus pisos de madera. Cómo me gustó todo!  Desde entonces por nada del mundo faltaba a mis clases. No era muy dotada pero sí consecuente.  Si había que caminar, caminaba, caminaba y caminaba. Costaba entender lo importante que era el pisar. Estaba ansiosa por revolotear en los brazos de algún galán pero Claudia con su simpatía era estricta.  Me acuerdo cómo me sentí de orgullosa el día que anunció en el grupo que yo pasaba de principiante a intermedio.  Toda una emoción.

     Ya en esa etapa, teníamos visitas de milongueros.  Teté, que nos explicaba como apilarnos.  Me parecía tan raro compenetrarme de esa postura, de ese contacto. Llevó su tiempo. También iba Manolo para enseñarnos la milonga. Lo más difícil, resistirse a saltar al ritmo de los tambores.

     Y todos los meses había alguna fiesta que nos permitía soltarnos y poner a prueba nuestros conocimientos. 

     Así creció el enamoramiento con el tango. Nos lanzamos a la milonga con fruición. No sabía cuanto mas tenía que aprender, no solo del baile.  Conocí después muchos profesores, seminarios, teorías, pero nadie con tanta disciplina y seriedad como Claudia Bozzo.  Por eso en este vigésimo aniversario de su escuela la recuerdo con todo mi agradecimiento y afecto.

  • JOE POWERS
In 2000, after searching all over Buenos Aires for nearly three months for a comprehensive course of study in Tango dance, participating in countless workshops and several private lessons. I eventually found Claudia Bozzo's "Escuela Del Tango" and spent almost an entire year studying there. During that time I learned to become more finely aware of my body and movements then I had ever been in my life. My posture and self-confidence greatly improved and naturally my dancing saw leaps and bounds. Today I continue to dance and teach grounded in the techniques that I learned during that formative time.

  • LUCIA BERDOU
Qué decir de la Escuela del Tango... En primer lugar es eso: "LA" escuela del tango, Por lo menos la mía, porque fue donde mi inicié, y mi guía en estos pocos años que llevo recorriendo el camino del tango danza.
Cada tanto me alejo unos meses, o años, y cuando vuelvo me doy cuenta cuánto la necesito, porque en pocas palabras resume lo que anduve buscando por otro lado... Y esa es Claudia: su directora, maestra, mentora, y todas las que querramos agregar, porque es quien permite que nos juntemos en su lugar, aprendamos, nos hagamos amigos, bailemos...
Gracias a Clau por tanta generosidad en su enseñanza y a la Escuela por tantos buenos momentos!


  • GABRIELA ANASTASI 
Llegué a Claudia buscando un profesor que quisiera sumarse a un loco proyecto de investigación sobre el tango. ¡Y la suerte que tuve que ella aceptó! Su mirada precisa muestra muy bien que para ella enseñar no es copiar pasos mecánicos ni repetir fórmulas. Y tiene una claridad y generosidad para compartir lo que sabe que pocas veces se encuentran en cualquier disciplina.

No en todos los casos “20 años no es nada”. Para La Escuela del Tango han sido muchos y muy fructíferos. Años de mucho trabajo y dedicación. De enorme amor y respeto por la enseñanza, por los alumnos, por los profesores y por la materia que siempre tiene más para dar: el tango.

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